viernes, 29 de noviembre de 2013

Vamos a morir: y eso nos convierte en afortunados. La mayoría de la gente no morirá nunca, porque no va a nacer nunca. Las posibles personas que podrían haber estado aquí en mi lugar, pero que de hecho nunca verán la luz del día, supera con creces el número de granos de arena del Sáhara.
Sin duda, entre esos espíritus no nacidos hay poetas más grandes que Keats, científicos más grandes que Newton.
Sabemos esto porque el conjunto de posibles personas que permite nuestro ADN supera masivamente al conjunto de personas que existen.
A pesar de esta abrumadora pequeña posibilidad, somos tú y yo, en nuestra normalidad, los que estamos aquí.

Nosotros, los pocos privilegiados que ganamos la lotería de la vida en contra de todas las probabilidades, ¿cómo nos atrevemos a lloriquear por nuestro inevitable regreso a ese estado anterior del cual la inmensa mayoría nunca ha despertado?

-Richard Dawkins-

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